«Madre, anoche en las trincheras»: el recuerdo de la guerra.

Que la Guerra Civil española es un tema candente todavía en la actualidad es algo que hemos querido dejar claro en numerosas ocasiones en este blog, al igual que la importancia que le damos a resaltar y no dejar ocultas las consecuencias que tuvo posteriormente. Tratar de negarlo no es más que intentar postergar una falacia con fecha de caducidad.

Efectivamente, nada demuestra más esto como una de las «canciones de campamento» más famosas de España, canción que se ha cantado durante años y todavía se puede escuchar entre los niños que acuden a estos lugares, a los scouts… es una canción que ha acompañado a numerosas generaciones y que, si se pregunta a la gente de a pie, lo más seguro es que la conozcan.

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Se llama «Madre, anoche en las trincheras», aunque se conoce más comúnmente por «Caminando por el bosque». Se dice de esta canción que su origen se remonta a la Guerra Civil, a las trincheras en las que se batallaba contra el enemigo, y narra la historia de un soldado (no se especifica en qué facción luchó, aunque no es eso lo importante de la canción) que escribe a su madre contándole lo que está viviendo en la guerra. Sin embargo, su madre jamás recibió esta carta, y somos nosotros los que al final acabamos leyéndola.

La cancioncilla tiene diversas formas de ser cantada, varía un poco en el estilo musical, pero es claramente reconocible (de hecho, es tan conocida que varios grupos de música, como Bruma Folk o La Oreja de Van Gogh, han hecho sus propias versiones de la tonada). Aquí podéis escucharla (tened en cuenta que esta es la que conocemos nosotros, aunque si pincháis aquí podréis escuchar otra versión a la que os dejamos, ligeramente diferente, cantada por verdaderos campistas).

La letra de la canción, por si no podéis escucharla, dice así:

Caminando por el bosque

entre flores vi que había

una carta ensangrentada

de cuarenta años hacía.

Era de un paracaidista

de la octava compañía,

que a su madre le escribía

y la carta así decía.

Madre, anoche en las trincheras,

entre el fuego y la metralla,

vi correr al enemigo:

la noche estaba cerrada.

Apunté con mi fusil

al tiempo que disparaba;

una luz iluminó

al rostro que yo mataba.

Era mi amigo José,

compañero de la escuela,

con quien tanto yo jugué

a soldados y a trincheras.

Ahora el juego era verdad,

a mi amigo ya lo entierran:

madre, yo quiero morir,

ya estoy harto de esta guerra.

Si te vuelvo a escribir,

tal vez lo haga desde el cielo,

donde encontraré a José

y jugaremos de nuevo.

Dos claveles en el agua

no se pueden marchitar,

dos amigos que se quieren

no se pueden olvidar.

Si mi sangre fuera tinta

y mi corazón tintero,

con la sangre de mis venas

te escribiría un «te quiero».

Se dice por muchas partes que esta canción está basada en una carta que, años más tarde de la guerra y tras escuchar la tonadilla, un periodista norteamericano encontró, aunque los hechos no son seguros (si queréis leer uno de los artículos donde hemos visto esto y donde se incluye la supuesta carta en la que se basa la canción, pinchad aquí, pero tened en cuenta que nosotros no hemos encontrado datos que respalden lo que dice este artículo).

En cualquier caso, esté o no basada realmente en una carta real, la canción habla, claramente, de la pérdida, del dolor de una guerra y más de una guerra civil, entre hermanos. Del recuerdo, del no olvido, de los horrores de una batalla donde uno pelea contra la gente que conoce y quiere, en muchas ocasiones. De una historia que no se puede ocultar, y que busca cualquier recodo por el que poder aparecer, luchando contra el silencio que se impuso en la nación tras la guerra. Luchando contra la injusticia.

Y vosotros, ¿habíais oído y cantado esta canción?

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2 comentarios en “«Madre, anoche en las trincheras»: el recuerdo de la guerra.

  1. Me encanta esta canción. Yo la escuché por primera vez en un campamento, donde me la enseñaron, y desde entonces no la he olvidado nunca. No se me había ocurrido pensar que tuviera un trasfondo como el que decís.
    Muy buena entrada.

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  2. A mí me encanta también la canción, tanto que no me gusta que se de por cierta, es mejor desconocer su autoría.
    Por otro lado, el primer escuadrón de paracaidistas españoles se creó en 1945… basta con buscar información de la BRIPAC.
    Lo dicho, ojalá nunca se le ponga rostro, y que no vuelva a repetirse 😦
    Un abrazó.

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